Esta es la frase más escuchada por los dueños de salas cinematográficas de todo el mundo en los últimos tres años, y la verdad es que ralla ya bastante, sobre todo en los momentos como este, en los que el cierre vuelve a estar en el aire. Sólamente pedimos que al pasar delante de un cine, no gritar "Esta ya la tengo", como si del hallazgo de un valioso tesoro se hubiera producido, para que lo oiga el propietario del local y se le pongan los pelos de punta.

Muchas gracias.